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jueves, 17 de julio de 2014

LA FRANJA


El dolor provocado por una quijada al clavarse
en el vientre de la madre es mayor si proviene
del feto que duerme mansamente en su regazo.

Sabes que una luna de hormigón enfría, en 
silencio, el hierro de los bancos de la plaza, y
que el sueño de los niños es una pesadilla de
palomas amortajadas.

Sabes que las criaturas de la noche avanzan
silenciosas: las fauces desolladas, hueco el
mentón.

Es tiempo de labios secos y ojos de humo.

domingo, 13 de julio de 2014

{AXIOMA 10}



¿Crees en la justicia? Sí, esa de la que tanto se habla día tras día, extraña virtud. Amanece. Es instintivo. Encender la nueva torre de babel. Hoy lo es. Instintivo. Leer la prensa. Visionarla. Cuestión de velocidad. No mancharnos las manos de tinta. Cuestión de higiene. Brilla el sol en Palestina. Así lo muestran las fotos digitales. Brillan los muertos alrededor de la franja. Es importante: airear la habitación. Amanece. Huele a café recién hecho. Es instintivo: sobrevivir. Hiberna nuestra relación. Buitres sobrevolando el cielo. Grandes bandadas de buitres dejándose caer sobre la franja. A través de un tubo. Difúndase. Un zumbido. La pantalla llena de cuarzo. Rojo cuarzo líquido.

domingo, 15 de junio de 2014

Un poema inédito

                                                      III

Sangra el mar en tus ojos
como los pájaros
derraman primavera por sus picos.

El pecho abierto
como el pozo que se tragó
el sueño de los niños.

[Sed extinguida.]

El pecho abierto
como un nido de polillas
bajo la luz.


 
[Polvo y vacío.]

Tiembla el búho en duermevela
y su miedo nos reúne.

Aquí, bajo tierra,
donde nos besa el abandono.

Aquí, bajo tierra,
donde la raíz nos abraza.
Aquí, bajo tierra,
donde el amor brota del tuétano.

Aquí, bajo tierra,
donde nacen nuestros ojos opacos.

Es curioso, sólo en vida
el olor se hace más fuerte.

La sombra de esta flor
nos pertenece.

jueves, 29 de mayo de 2014

La cuerda rota, por Juan José Téllez.





José Ignacio Montoto (Córdoba-casi Cádiz, 1979) es poeta pero no es un fingidor. Su libro 'La cuerda rota', que quizá iba a titularse 'Anatomía de un sueño' viene escrito sutilmente en femenino, sin estridencias, sin travestismos innecesarios sino con simples y profundas sugerencias, atmósferas o frases que revelan el temprano conocimiento que el autor demuestra sobre el alma de la mujer, en un homenaje a su temperamento, más que a su mundo.

Más allá de los heterónimos de Fernando Pessoa o de Antonio Machado y en una posición distinta de la de Manuel Moya y Violeta Rangel, Nacho Montoto, al transferir su personalidad a la de quien protagoniza estos poemas, no busca la superficie ni el discurso oportunista sino la entraña y la reflexión, en un homenaje que nos llevaría directamente hacia Eva o Lilith -'nosotras somos el origen del mundo'- y su necesaria visión del paraíso.

Nos explica Bertol Brecht:

'La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero está cortada...

...Quizá volvamos a torpezar,
pero allí donde me abandonaste no volverás a encontrarme...'

Sin embargo, como explica el mismo poeta y lo subraya Carlos Alcorta, Nacho Montoto asume otra significación bien distinta de la imagen de uan cuerda rota: 'Como cuerda rota se describe algo tan resbaladizo, tan difícil de asir con las pobres herramientas de que disponemos, como es el alma, por eso, a pesar de los repetidos intentos ensayados en cada poema, José Ignacio Montoto, se declara incapaz de definirla con precisión: '¿Quién es capaz de nombrar siquiera el alma hoy en día en un poema?', se pregunta Montoto (o el personaje al que ha puesto voz).'

Montoto recibía por este libro el Premio de Poesía de Andalucía Joven, promovido por el Instituto Andaluz de la Juventud y por el Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía. El jurado y crítica han subrayado muy pronto los ecos de esta obra, desde los versículos bíblicos -tan presentes en la poesía de los últimos siglos- a Calderón de la Barca y su mito de la ensoñación de la vida, sin que falte naturalmente Elliot, Juan Ramón o Ernesto Cardenal, por citar ejemplos distintos o distantes. Desde Tristán e Isolda hasta el guiño humorístico de la ciclogénesis explosiva, por este libro pasan lugares comunes que Montoto hace trascender hasta la categoría de un discurso en donde la metafísica no está reñida con el sexo, con el humor y con el compromiso con la realidad de los que ya ha dejado ejemplo patente a lo largo de su joven obra.

Nacido en Córdoba en 1979, con apenas un día de edad pasa a residir en Cádiz, la ciudad de su infancia y de su primera juventud en donde se familiarizará con la atmósfera del carnaval que sin duda le imprime estilo, aunque deconstruido, a su obra poética, con la devoción expresa hacia autores tan diferentes y tan enérgicos como Antonio Martínez Ares o Juan Carlos Aragón. Tras dejar Cádiz, el resto de su vida ha transcurrido entre Córdoba y Sevilla. Allí se formó como autor, como perfopoeta, en el concepto de la poesía como acción que reclamara Francisco Urondo. En la solapa de sus libros suele decirse que coordina y desarrolla estrategias de comunicación y contenidos, así como otras iniciativas dentro del ámbito de la gestión cultural. Colabora como articulista y crítico literario en Diario Córdoba, Cuadernos del Sur y La tormenta en un vaso. De su biliografía anterior podemos destacar títulos como: Espacios insostenibles/Mi memoria es un tobogán (Cangrejo Pistolero Ediciones, 2008), Binarios (SIM/Libros, 2009), Superávit (Cangrejo Pistolero Ediciones, 2010), Diario del Fin del Mundo (Colección Monosabio, Málaga, 2012) y Tras la luz (La Garúa libros, 2013). Sin embargo, su voz personalísima ha aparecido en diversas antologías, incluyendo algunas de las propuestas indignadas al pairo del 15-M.

En La cuerda rota (que ha publicado la editorial Renacimiento), asistimos a un largo poema fragmentado, que puede reinterpretarse en cada una de sus porciones, pero que sólo adquiere una dimensión clara al leerse en su conjunto. No una, sino repetidas veces, porque esta obra -quizá como la mujer que la inspira- reclama uan atención plena, una complicidad sin medias tintas, como reseña el propio Alcorta.

La épica, aquí, se vuelve lírica, entre la generación Beat y San Juan de la Cruz, bajo canciones y citas ajenas, que sin embargo trazan la hoja de ruta de uno de los libros más sugestivos y trascendentales, en el amplio sentido de la palabra, que he leído en los últimos tiempos.

A juicio de Guillermo Ruiz Villagordo, 'el resultado final es el libro más acabado y sugerente que Nacho ha dado a la luz, pórtico de los que seguirán surgiendo de su fértil mente, siempre ansiosa, siempre inquieta, siempre viva'.

Nada que añadir al respecto a este juicio de valor. Salvo el juicio de la emoción.

Juan José Téllez
Cádiz, 28 de mayo de 2014

miércoles, 30 de abril de 2014

Un poema de Andrés Catalán



concurrencia de lo irreconciliable

Desapruebo ese espejo innecesario:
para la nuca expuesta bastaría
el brillo simulado de un azogue
sin reflejo y sin rostro.

A qué este subterfugio de Gorgona.

Suficiente será la bien dispuesta
desnudez. Brilla, piel, un instante.
No tuerzas la cabeza, amor, no dejes
que el vuelo de un minuto te dibuje la cara.

Perfección, no ejecutes el giro:
yo no quiero saber qué conocen tus ojos.

Andrés Catalán


Ahora solo bebo té.
Pre-textos, 2013.
XIV Premio de Poesía Emilio Prados.

martes, 29 de abril de 2014

Un poema de Antonio Rivero Taravillo



ESTATUAS EN LA NIEBLA

Se parecen tanto a sus sombras,
ellas que no las tienen.

Todavía más cerca del olvido
aquellos cuya carne es bronce o mármol,

sus toneladas pesan
lo mismo que moléculas de agua.

Antonio Rivero Taravillo


La lluvia.
Editorial Renacimiento, 2013.

viernes, 14 de marzo de 2014

Un poema de Olga Novo



NACER DE NUEVO

Extraña soy
sin duda.

Pero se me entiende mucho mejor
cuando dejo de hablar a la planta alucinógena
cuando con tus dedos puedo aún tocar
el cobre almacenado en mi hígado
cuando vuelve a nacer
y sobre todo
cuando me quedo callada
y me pongo a leer cuatro peras
al borde de un camino.

Olga Novo

Los líquidos íntimos.
Cálamo Poesía, 2013.

martes, 11 de marzo de 2014

Un poema de Natalia Litvinova






El viento tiene que cortar



El pez pronunció tu nombre bajo el agua.
Yo cabalgaba. Quería escapar de lo tatuado en el cuerpo.
Arañé el caballo para galopar más fuerte.
El viento tiene que cortar los tímpanos.
Pero tu nombre resonó.
Como los latidos del tambor en una tribu que espera lluvia.
Como el salpicar del agua cuando el salmón salta
contra la corriente.
Como el chasquido de los dientes del oso
ante la astucia del salmón.

Natalia Litvinova

Todo ajeno.
Vaso Roto, 2013.



lunes, 10 de marzo de 2014

Un poema de Tracy K. Smith



El alma

La voz es clara. Pesa. Como piedras
Abandonadas en aguas tranquilas, o caídas
Una tras otra de un muro bajo.
Quiebra cuanto recuerda.
No deja señales, pero las conserva.
Y el silencio que la rodea es una puerta.
Perforada por la luz. Una prenda
Que marca los senos, la intimidad
Entre los muslos. El cuerpo es lo que nos empuja
Tensándose al avanzar, bailando al alejarse.
Pero es la voz lo que nos invade. Incluso
Sin decir nada. Incluso sin decir nada.
Una y otra vez ausente de sí.

Tracy K. Smith


Vida en Marte.
Premio Pulitzer de Poesía 2012.
Traducción de Luna Miguel.

Vaso Roto, 2013.

domingo, 9 de marzo de 2014

Un poema de Sylvia Plath





¿Quién es este niño azul y furioso,
brillante y extraño, como caído de una estrella?
¡Lo mira todo lleno de cólera!
Se adentró en la habitación, con un grito en sus talones.
El color azul palidece. Es humano, a pesar de todo.
Un loto rojo se abre en su cuenco de sangre;
me están cosiendo con seda, como si fuese una tela.

¿Qué hacían mis dedos antes de tenerle?
¿Qué hacía mi corazón con este amor?
Nunca había visto nada tan leve.
Sus párpados son flores de violeta,
su respiración, suave como una polilla.
No le dejaré marchar.
No hay perversión ni engaño en él. Debe permanece así.

Sylvia Plath

Tres mujeres.
Traducción de María Ramos.
Ilustraciones de Anuska Allepuz.

Nórdica libros, 2013.


martes, 15 de octubre de 2013

Antonio Barquero sobre Tras la luz



TRAS LA LUZ
(JOSÉ IGNACIO MONTOTO)

Hablar sobre el libro de un poeta que, además es amigo y buen amigo, es una cuestión nada fácil ni banal. Lo subjetivo invade sin remedio a la objetividad que, como lector riguroso uno debería tener, aunque… ¿qué tontería estoy diciendo si no existe la lectura objetiva, si cada libro es distinto dependiendo del lector, si cada lectura pertenece irremisiblemente a la persona que la ha ejercido?
Por tanto, seamos subjetivos a la hora de presentar un buen, un muy buen libro de poemas, “Tras la luz” de José Ignacio Montoto, publicado por “La Garúa, libros” en su colección de poesía.
De “Tras la luz” podemos empezar, sin duda, diciendo que es el libro que marca una nueva etapa en la poesía de J. I. Montoto, su paso a la madurez, a un distanciamiento de su “yo poético”, a una voz más alejada de lo personal. En sus primeros libros, el “reversible” “Mi memoria es un tobogán/ Espacios insostenibles” y “Superávit”, publicados por la sevillana Cangrejo Pistolero Ediciones, hay (en sus propias palabras) un “poeta primerizo” que habla en primera persona buscando una voz poética en el pasado reciente y no tan reciente, en una especie de ajuste de cuentas con su propia historia.
Con “Tras la luz”, la voz de Nacho se distancia, usando la concisión, la brevedad y el distanciamiento sobre las cosas para dar un giro estético y de madurez a su poesía. Se trata de un libro profundamente sencillo, pero de una exigencia sin reservas al lector. Sencillez y profundidad que hacen que “Tras la luz”, a pesar de su brevedad no sea un libro fácil de una sola lectura. Se trata de un libro que requiere varias.
En mi primera lectura me quedó el deslumbramiento de un lenguaje bello, contenido y equilibrado. Contención que me dejó bastante sorprendido siendo, como soy, lector de Nacho desde sus comienzos. Sorprendido gratamente por este giro, una segunda y tercera lecturas me hicieron ver que, tras esa contención y tras esa distancia tan equilibradas y poéticamente bien encajadas, se encontraba la voz de Nacho escondida, su voz más personal y afectiva que aparece en el libro en numerosas ocasiones con fogonazos de belleza y de confesión personal fugaz, dando pistas al lector más entregado.
Cuando digo que no es un libro fácil, tampoco pretendo decir que sea un poemario de difícil lectura. Nada más lejos. “Tras la luz” se lee de un modo sorprendentemente fácil, como cuando la luz pasa por un cristal o cuando bebemos un vaso de agua fresca. Lo que no es fácil es sacar en una sola lectura todo lo que este libro nos dice bajo su aparente sencillez.
El poemario arranca con una cita de Cernuda que es muy esclarecedora de lo que este libro supone para el autor:
“El día, esa luz que abraza estrechamente
  un triste muro,
 un muro, ¿no comprendes?
 un muro frente al cual estoy solo”.
La poesía como un muro que hay que saltar para seguir adelante, la poesía ante la que el poeta se enfrenta en absoluta soledad, con la única ayuda de la luz.
La estructura de “Tras la luz” consta de cuatro partes: Refracción, Propagación, Interferencia y Reflexión. Vocabulario de Física, con doble significado.
El autor se sirve de algunas de las propiedades de la luz para sugerirle al lector a modo de prólogo por dónde van a discurrir los poemas que va a ir encontrando según avance en la lectura del poemario. Son las claves que van a ayudar, de algún modo, a que el lector sepa, en palabras del propio Nacho “el cómo y el porqué, y sobre todo, cuál es la dirección de los versos de este poemario”
En los poemas de la primera parte, Refracción, es donde se establece la nueva dirección del poeta con este poemario, su camino. Se trata de una declaración de intenciones, pues si atendemos a la definición de refracción esta es el cambio que experimenta la dirección de propagación de la luz cuando atraviesa oblicuamente la superficie de separación de dos medios transparentes de distinta naturaleza.
La segunda parte, Propagación, nos habla de la necesidad del poeta de llegar a un lector. La definición de propagación dice: la luz emitida por una fuente luminosa es capaz de llegar a otros objetos e iluminarlos. Este recorrido de la luz, desde la fuente luminosa hasta los objetos, se denomina rayo luminoso”. Creo que no es necesario aclarar más.
Su tercera parte, denominada Interferencia, nos habla de las dificultades de la poesía de encontrar un camino, de influencias, referencias y antecedentes. No en vano la interferencia es un fenómeno que ocurre cuando dos haces de luz llegan a la misma región del espacio, mezclándose en un solo aparente caos.
La cuarta y última parte del libro, Reflexión, nos habla decididamente del cambio, del giro que da el autor con este libro, tras dar un “portazo poético” en el poema que lo abre. La reflexión es el cambio de dirección, en el mismo medio, que experimenta un rayo luminoso al incidir oblicuamente sobre una superficie.
El libro se abre, como he dicho anteriormente, con un portazo del autor a una etapa anterior, y se cierra con los versos “su sombra es un atisbo de luz”. Por tanto estamos ante un libro de exploración y de búsqueda, un fin y un principio, un nuevo camino iluminado que esperamos que le sea fructífero a Nacho.
En palabras del propio autor  “la poesía debe iluminar el camino, la senda que nos lleve a aspirar a la libertad de facto, debe revitalizar el lenguaje de la memoria y, sobre todo, debe iluminar un mundo donde las sombras, por momentos, emergen en un tiempo en el que muchos ojos han sido velados por temor a la claridad”.
“La búsqueda de una identidad, diría yo. Caminar tras la luz buscando respuestas, no dar pasos de ciego, deslumbrarnos por la belleza de las cosas que nos rodean, reflexionar sobre el significado de lo que acontece bajo la luz del día, encontrar en el atardecer un pretexto para el ojo, como dije en un poema; «somos un haz de luz centrifugada», quizás pequeños cuerpos celestes que necesitan de la luz para encontrarse a sí mismos y a su vez de otros cuerpos para cobijar la luz”.
Demos la bienvenida a la nueva etapa de José Ignacio Montoto y que su poesía sea luz que haga que todos sus lectores nos encontremos a nosotros mismos a través de sus poemas, como siempre ocurre con la verdadera literatura.

Antonio Barquero


sábado, 13 de julio de 2013

Un poema de W.H. Auden

                       


     SIN TIEMPO


                                          Los relojes no nos pueden dar la hora del día
                                          Para qué evento rezar
                                          Porque no tenemos tiempo, porque
                                          No tenemos tiempo hasta que
                                          Sabemos qué hora rellenamos,
                                          Por qué la hora que es, es distinta a la que fue.

                                          Ni puede satisfacer nuestra pregunta
                                          La contestación en el ojo de la estatua.
                                          Sólo los vivos preguntan qué frente
                                          Puede llevar ahora el laurel romano:
                                          Los muertos solamente dicen cómo.

                                          ¿Qué sucede con los vivos cuando mueren?
                                           La muerte no es entendida por la muerte: ni por ti ni por mí.

                                           W.H. Auden

                                           Poemas.
                                           Traducción de Margarita Ardanaz.
                                           Visor, 2011.


viernes, 12 de julio de 2013

Un poema de Fabio Morábito



EN EL pasillo,
mientras leo,
se abre una puerta y se cierra,
se abre y se cierra,
y yo espero que se acabe su agonía.
dicen que cuando el aire
abre y cierra una puerta,
alguien muy cerca está en peligro.
Hay que prestar oído,
cerrar el libro que leíamos
y unirnos a ese rezo;
no levantarnos a cerrar la puerta,
sino quedarnos quietos y oír, oír
hasta sacarle alguna música al crujido.

Fabio Morábito

Ventanas encendidas, antología poética.
Edición de Juan Carlos Abril.
Visor, 2012.

jueves, 11 de julio de 2013

Un poema de Luna Miguel

              

 DESTRUCCIÓN


Todos elegimos la destrucción.
Elegir es destruir la otra posibilidad.
Elige. Tómame a mí. Besa.
Vela por el cariño que te concedo.
Todos elegimos la perdición.
Elige mi saliva... o de lo contrario...
Pues elegir es perder a alguien.
Perderte solo.
Elegir el cielo.
Elijo el cielo.
De lo contrario.

¿a quién?

Luna Miguel

La tumba del marinero.
La Bella Varsovia, 2013.


miércoles, 10 de julio de 2013

Un poema de Charles Wright



29



La página es oscura y la historia es aún más oscura.
Todos tenemos el mismo libro,
                                              idénticamente escrito.
Lo abrimos el día señalado, y comenzamos a leer.

Charles Wright

Potrillo.
Vaso Roto, 2011.
                                             

martes, 9 de julio de 2013

Un poema de Ted Hughes




Dije adiós a la tierra
me metí en el viento
que entró al túnel de fuego
bajo la montaña de agua

llegué a una luz
donde no tenía sombra
vi el copo de nieve crucificado
en los clavos de la nada

oí a los átomos rezando
pedían entrar en su reino
pedían ser quebrados como el pan
en un oscuro travesaño, y sangrar.

Ted Hughes

Gaudete.
Lumen, 2010.

sábado, 6 de julio de 2013

Un poema de Julio Mas Alcaraz




XII


                                                 Descanso junto a un árbol tan bello
                                                 que, cuando caiga,
                                                 usarán su madera
                                                 para fabricar
                                                 ataúdes de niños.

                                                 Julio Mas Alcaraz

                                                 El niño que bebió agua de brújula.
                                                 Calambur, 2011.

viernes, 5 de julio de 2013

Un poema de Carmen Garrido



I

Dentro de la matriz,
las banshees espolvorearon suavemente a lo que será.
Talquistina y colonia de nombre extraño
Penhaligon's (la preferida de Churchill)
para dar carácter y elegancia
Cantaron las hadas
Lili Marlene, serás seductora y terrible...
Apartan los payasos y los arlequines,
engendros de melancolía.
Strudel de manzana, canela y nueces
algo de pecado, de erotismo, de avidez.
Té de menta verde
para mantener alerta,
Chablis sobre la incipiente cabellera,
siempre hay que celebrar la vida.
Fotografías
el color moreno de la piel heredada
los ojos verdes de un antepasado perplejo
la luz de la sonrisa materna
la calle Saint Antoine del Marais
el río Itaqui visto desde una avioneta
un geoglifo del desierto de Atacama
un pasillo del Hermitage.
Las mujeres de la bonanza
acariciaron el cordón umbilical y susurraron:
Vamos, ya es la hora. Acaba de amanecer.

Carmen Garrido

Garum.
Poesía Devenir, 2011.
Premio Nacional de Poesía 'Fundación Cultural Miguel Hernández' 2011.

jueves, 4 de julio de 2013

Un poema de Francis Ponge




Los árboles se deshacen en el interior
de una esfera de  niebla


                                      Entre la niebla que envuelve los árboles, las hojas le son ro-
                                      badas; las mismas que, desconcertadas por una lenta oxida-
                                      ción y mortificadas por la retirada de la savia en provecho
                                      de las flores y los frutos, desde los grandes calores de agosto ya
                                      estaban menos unidas a ellos.
                                          En la corteza se labran regueros verticales por donde la
                                      humedad es conducida hasta el suelo, desinteresándose de
                                      las partes vivas del tronco.
                                           Se dispersan flores, se desprenden los frutos. Desde la
                                      edad más temprana, el abandono de sus cualidades vivas y
                                      de partes de su cuerpo ha llegado a ser para los árboles un
                                      ejercicio familiar.

                                      Francis Ponge

                                      La soñadora materia.
                                      Galaxia Gutenberg, 2006


martes, 2 de julio de 2013

Un poema de Ray Bradbury




CONOCER LO INSONDABLE ES LO MÍO




Conocer lo insondable es lo mío.
Mi trabajo, refinar la sangre,
descubrir lo bueno y lo malo en ella,
qué se oculta en el glóbulo veloz,
qué vive o muere o perdurando
entrega la llave bajo la que se esconde lo benigno.
Ni lo sé, ni consigo averiguarlo, por eso intento
que con palabras brinquen los faisanes;
y al momento vuelan
con el fin de que los piense aún con más palabras, que describa
                                                                                   [sus alas;
y entonces todo hierve y tararea.
Con qué palabra nombro al colibrí,
con cuál a la libélula;
para el humilde mar, la arena, el viento, el cielo
¿qué pareado de alejandrinos busco que lo empareje toda a la
                                                                                   [primera?
¿Hago un molde del prado para clonarme como el trigo,
o divagando con lo alto de una colina en mente me sumerjo
                                     [en la profundidad de un mar de trébol
que bramando lucha por mantenernos a flote a mi alma y a mí?
Cuando las palabras duras como pedernales bombardean, mi
                                                            [mente lo dispersa todo,
consigue que florezca el día e incrusta destellos en la noche.
Pero si estornudo, el soplo más ligero muta en muerte,
y pierdo los sueños que anidan en árboles y matorrales,
a no ser que me imponga silencio y un paso sigiloso.
Todo está muerto o muriendo. A un rápido ladrido pretencioso:
desbandada. Muy bajito
dice el Hermano Zorro: ¡Escucha, hijo, es así!
Dulce caminante de palabras, ocúltate, ocúltate!

Ray Bradbury

Vivo en lo invisible.
Nuevos poemas escogidos.
Traducción y Prólogo de Ariadna G. García y Ruth Guajardo López.
Editorial Salto de Página,  2013.


lunes, 1 de julio de 2013

Un poema de Birgitta Trotzig




en el hielo

           Hielo, la calle gris resplandece de hielo, labios y
                 cuerpos, sombras vacías. Bajo el presente duro y brillante, 
  aquí y ahora, subyace otra cronología, la negrura
              atemporal, el otro estrato, el depósito de las raíces de la 
                                 muerte.

                                 Birgitta Trotzig

                                 Contexto. Material.
                                 Visor, 2005.




miércoles, 19 de junio de 2013

Un poema de Juan Carlos Mestre



LOS HÉROES


Después de la muerte no quiero disculpas ni regalos
escribe en la pared Madine Soley y nadie la ve.
El niño de agua sale de las gotas de cera
los dragones de los grabados antiguos
se convierten en perrillos falderos y nadie los ve.
Detrás del cobarde huye la mentira
escribió alguien antes de ser devuelto a la tierra
y el camino es entonces camino aunque nadie lo ve.
Por la Avenida de los Presidentes con la 15
pasan los autobuses llenos de gente hacia Guanabacoa.
El pez no sabe que existe el agua
el dueño oculta su mano.
Honrar honra, dice una placa
y nadie, lo que se dice nadie, los ve.

Juan Carlos Mestre

La bicicleta del panadero.
Calambur, 2012.
Premio Nacional de la Crítica 2012.

martes, 18 de junio de 2013

Un poema de Anne Sexton



EL RIESGO

Cuando una hija intenta suicidarse
y la chimenea se cae como un borracho
y el perro muerde su cola
y la cocina vuelca su brillante tetera
y la aspiradora se traga su bolsa
y el inodoro se lava con lágrimas
y la báscula del baño pesa el fantasma
de la abuela y las ventanas,
esos trozos de cielo, capean el temporal como barcos
y la hierba baja hasta la entrada
y la madre se acuesta en su cama de matrimonio
y se come su corazón como si fueran dos huevos.

Anne Sexton

Poesía Completa.
Linteo Poesía, 2013.