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viernes, 14 de marzo de 2014

Un poema de Olga Novo



NACER DE NUEVO

Extraña soy
sin duda.

Pero se me entiende mucho mejor
cuando dejo de hablar a la planta alucinógena
cuando con tus dedos puedo aún tocar
el cobre almacenado en mi hígado
cuando vuelve a nacer
y sobre todo
cuando me quedo callada
y me pongo a leer cuatro peras
al borde de un camino.

Olga Novo

Los líquidos íntimos.
Cálamo Poesía, 2013.

martes, 11 de marzo de 2014

Un poema de Natalia Litvinova






El viento tiene que cortar



El pez pronunció tu nombre bajo el agua.
Yo cabalgaba. Quería escapar de lo tatuado en el cuerpo.
Arañé el caballo para galopar más fuerte.
El viento tiene que cortar los tímpanos.
Pero tu nombre resonó.
Como los latidos del tambor en una tribu que espera lluvia.
Como el salpicar del agua cuando el salmón salta
contra la corriente.
Como el chasquido de los dientes del oso
ante la astucia del salmón.

Natalia Litvinova

Todo ajeno.
Vaso Roto, 2013.



lunes, 10 de marzo de 2014

Un poema de Tracy K. Smith



El alma

La voz es clara. Pesa. Como piedras
Abandonadas en aguas tranquilas, o caídas
Una tras otra de un muro bajo.
Quiebra cuanto recuerda.
No deja señales, pero las conserva.
Y el silencio que la rodea es una puerta.
Perforada por la luz. Una prenda
Que marca los senos, la intimidad
Entre los muslos. El cuerpo es lo que nos empuja
Tensándose al avanzar, bailando al alejarse.
Pero es la voz lo que nos invade. Incluso
Sin decir nada. Incluso sin decir nada.
Una y otra vez ausente de sí.

Tracy K. Smith


Vida en Marte.
Premio Pulitzer de Poesía 2012.
Traducción de Luna Miguel.

Vaso Roto, 2013.

domingo, 9 de marzo de 2014

Un poema de Sylvia Plath





¿Quién es este niño azul y furioso,
brillante y extraño, como caído de una estrella?
¡Lo mira todo lleno de cólera!
Se adentró en la habitación, con un grito en sus talones.
El color azul palidece. Es humano, a pesar de todo.
Un loto rojo se abre en su cuenco de sangre;
me están cosiendo con seda, como si fuese una tela.

¿Qué hacían mis dedos antes de tenerle?
¿Qué hacía mi corazón con este amor?
Nunca había visto nada tan leve.
Sus párpados son flores de violeta,
su respiración, suave como una polilla.
No le dejaré marchar.
No hay perversión ni engaño en él. Debe permanece así.

Sylvia Plath

Tres mujeres.
Traducción de María Ramos.
Ilustraciones de Anuska Allepuz.

Nórdica libros, 2013.


martes, 15 de octubre de 2013

Antonio Barquero sobre Tras la luz



TRAS LA LUZ
(JOSÉ IGNACIO MONTOTO)

Hablar sobre el libro de un poeta que, además es amigo y buen amigo, es una cuestión nada fácil ni banal. Lo subjetivo invade sin remedio a la objetividad que, como lector riguroso uno debería tener, aunque… ¿qué tontería estoy diciendo si no existe la lectura objetiva, si cada libro es distinto dependiendo del lector, si cada lectura pertenece irremisiblemente a la persona que la ha ejercido?
Por tanto, seamos subjetivos a la hora de presentar un buen, un muy buen libro de poemas, “Tras la luz” de José Ignacio Montoto, publicado por “La Garúa, libros” en su colección de poesía.
De “Tras la luz” podemos empezar, sin duda, diciendo que es el libro que marca una nueva etapa en la poesía de J. I. Montoto, su paso a la madurez, a un distanciamiento de su “yo poético”, a una voz más alejada de lo personal. En sus primeros libros, el “reversible” “Mi memoria es un tobogán/ Espacios insostenibles” y “Superávit”, publicados por la sevillana Cangrejo Pistolero Ediciones, hay (en sus propias palabras) un “poeta primerizo” que habla en primera persona buscando una voz poética en el pasado reciente y no tan reciente, en una especie de ajuste de cuentas con su propia historia.
Con “Tras la luz”, la voz de Nacho se distancia, usando la concisión, la brevedad y el distanciamiento sobre las cosas para dar un giro estético y de madurez a su poesía. Se trata de un libro profundamente sencillo, pero de una exigencia sin reservas al lector. Sencillez y profundidad que hacen que “Tras la luz”, a pesar de su brevedad no sea un libro fácil de una sola lectura. Se trata de un libro que requiere varias.
En mi primera lectura me quedó el deslumbramiento de un lenguaje bello, contenido y equilibrado. Contención que me dejó bastante sorprendido siendo, como soy, lector de Nacho desde sus comienzos. Sorprendido gratamente por este giro, una segunda y tercera lecturas me hicieron ver que, tras esa contención y tras esa distancia tan equilibradas y poéticamente bien encajadas, se encontraba la voz de Nacho escondida, su voz más personal y afectiva que aparece en el libro en numerosas ocasiones con fogonazos de belleza y de confesión personal fugaz, dando pistas al lector más entregado.
Cuando digo que no es un libro fácil, tampoco pretendo decir que sea un poemario de difícil lectura. Nada más lejos. “Tras la luz” se lee de un modo sorprendentemente fácil, como cuando la luz pasa por un cristal o cuando bebemos un vaso de agua fresca. Lo que no es fácil es sacar en una sola lectura todo lo que este libro nos dice bajo su aparente sencillez.
El poemario arranca con una cita de Cernuda que es muy esclarecedora de lo que este libro supone para el autor:
“El día, esa luz que abraza estrechamente
  un triste muro,
 un muro, ¿no comprendes?
 un muro frente al cual estoy solo”.
La poesía como un muro que hay que saltar para seguir adelante, la poesía ante la que el poeta se enfrenta en absoluta soledad, con la única ayuda de la luz.
La estructura de “Tras la luz” consta de cuatro partes: Refracción, Propagación, Interferencia y Reflexión. Vocabulario de Física, con doble significado.
El autor se sirve de algunas de las propiedades de la luz para sugerirle al lector a modo de prólogo por dónde van a discurrir los poemas que va a ir encontrando según avance en la lectura del poemario. Son las claves que van a ayudar, de algún modo, a que el lector sepa, en palabras del propio Nacho “el cómo y el porqué, y sobre todo, cuál es la dirección de los versos de este poemario”
En los poemas de la primera parte, Refracción, es donde se establece la nueva dirección del poeta con este poemario, su camino. Se trata de una declaración de intenciones, pues si atendemos a la definición de refracción esta es el cambio que experimenta la dirección de propagación de la luz cuando atraviesa oblicuamente la superficie de separación de dos medios transparentes de distinta naturaleza.
La segunda parte, Propagación, nos habla de la necesidad del poeta de llegar a un lector. La definición de propagación dice: la luz emitida por una fuente luminosa es capaz de llegar a otros objetos e iluminarlos. Este recorrido de la luz, desde la fuente luminosa hasta los objetos, se denomina rayo luminoso”. Creo que no es necesario aclarar más.
Su tercera parte, denominada Interferencia, nos habla de las dificultades de la poesía de encontrar un camino, de influencias, referencias y antecedentes. No en vano la interferencia es un fenómeno que ocurre cuando dos haces de luz llegan a la misma región del espacio, mezclándose en un solo aparente caos.
La cuarta y última parte del libro, Reflexión, nos habla decididamente del cambio, del giro que da el autor con este libro, tras dar un “portazo poético” en el poema que lo abre. La reflexión es el cambio de dirección, en el mismo medio, que experimenta un rayo luminoso al incidir oblicuamente sobre una superficie.
El libro se abre, como he dicho anteriormente, con un portazo del autor a una etapa anterior, y se cierra con los versos “su sombra es un atisbo de luz”. Por tanto estamos ante un libro de exploración y de búsqueda, un fin y un principio, un nuevo camino iluminado que esperamos que le sea fructífero a Nacho.
En palabras del propio autor  “la poesía debe iluminar el camino, la senda que nos lleve a aspirar a la libertad de facto, debe revitalizar el lenguaje de la memoria y, sobre todo, debe iluminar un mundo donde las sombras, por momentos, emergen en un tiempo en el que muchos ojos han sido velados por temor a la claridad”.
“La búsqueda de una identidad, diría yo. Caminar tras la luz buscando respuestas, no dar pasos de ciego, deslumbrarnos por la belleza de las cosas que nos rodean, reflexionar sobre el significado de lo que acontece bajo la luz del día, encontrar en el atardecer un pretexto para el ojo, como dije en un poema; «somos un haz de luz centrifugada», quizás pequeños cuerpos celestes que necesitan de la luz para encontrarse a sí mismos y a su vez de otros cuerpos para cobijar la luz”.
Demos la bienvenida a la nueva etapa de José Ignacio Montoto y que su poesía sea luz que haga que todos sus lectores nos encontremos a nosotros mismos a través de sus poemas, como siempre ocurre con la verdadera literatura.

Antonio Barquero


sábado, 13 de julio de 2013

Un poema de W.H. Auden

                       


     SIN TIEMPO


                                          Los relojes no nos pueden dar la hora del día
                                          Para qué evento rezar
                                          Porque no tenemos tiempo, porque
                                          No tenemos tiempo hasta que
                                          Sabemos qué hora rellenamos,
                                          Por qué la hora que es, es distinta a la que fue.

                                          Ni puede satisfacer nuestra pregunta
                                          La contestación en el ojo de la estatua.
                                          Sólo los vivos preguntan qué frente
                                          Puede llevar ahora el laurel romano:
                                          Los muertos solamente dicen cómo.

                                          ¿Qué sucede con los vivos cuando mueren?
                                           La muerte no es entendida por la muerte: ni por ti ni por mí.

                                           W.H. Auden

                                           Poemas.
                                           Traducción de Margarita Ardanaz.
                                           Visor, 2011.


viernes, 12 de julio de 2013

Un poema de Fabio Morábito



EN EL pasillo,
mientras leo,
se abre una puerta y se cierra,
se abre y se cierra,
y yo espero que se acabe su agonía.
dicen que cuando el aire
abre y cierra una puerta,
alguien muy cerca está en peligro.
Hay que prestar oído,
cerrar el libro que leíamos
y unirnos a ese rezo;
no levantarnos a cerrar la puerta,
sino quedarnos quietos y oír, oír
hasta sacarle alguna música al crujido.

Fabio Morábito

Ventanas encendidas, antología poética.
Edición de Juan Carlos Abril.
Visor, 2012.

jueves, 11 de julio de 2013

Un poema de Luna Miguel

              

 DESTRUCCIÓN


Todos elegimos la destrucción.
Elegir es destruir la otra posibilidad.
Elige. Tómame a mí. Besa.
Vela por el cariño que te concedo.
Todos elegimos la perdición.
Elige mi saliva... o de lo contrario...
Pues elegir es perder a alguien.
Perderte solo.
Elegir el cielo.
Elijo el cielo.
De lo contrario.

¿a quién?

Luna Miguel

La tumba del marinero.
La Bella Varsovia, 2013.


miércoles, 10 de julio de 2013

Un poema de Charles Wright



29



La página es oscura y la historia es aún más oscura.
Todos tenemos el mismo libro,
                                              idénticamente escrito.
Lo abrimos el día señalado, y comenzamos a leer.

Charles Wright

Potrillo.
Vaso Roto, 2011.
                                             

martes, 9 de julio de 2013

Un poema de Ted Hughes




Dije adiós a la tierra
me metí en el viento
que entró al túnel de fuego
bajo la montaña de agua

llegué a una luz
donde no tenía sombra
vi el copo de nieve crucificado
en los clavos de la nada

oí a los átomos rezando
pedían entrar en su reino
pedían ser quebrados como el pan
en un oscuro travesaño, y sangrar.

Ted Hughes

Gaudete.
Lumen, 2010.

sábado, 6 de julio de 2013

Un poema de Julio Mas Alcaraz




XII


                                                 Descanso junto a un árbol tan bello
                                                 que, cuando caiga,
                                                 usarán su madera
                                                 para fabricar
                                                 ataúdes de niños.

                                                 Julio Mas Alcaraz

                                                 El niño que bebió agua de brújula.
                                                 Calambur, 2011.

viernes, 5 de julio de 2013

Un poema de Carmen Garrido



I

Dentro de la matriz,
las banshees espolvorearon suavemente a lo que será.
Talquistina y colonia de nombre extraño
Penhaligon's (la preferida de Churchill)
para dar carácter y elegancia
Cantaron las hadas
Lili Marlene, serás seductora y terrible...
Apartan los payasos y los arlequines,
engendros de melancolía.
Strudel de manzana, canela y nueces
algo de pecado, de erotismo, de avidez.
Té de menta verde
para mantener alerta,
Chablis sobre la incipiente cabellera,
siempre hay que celebrar la vida.
Fotografías
el color moreno de la piel heredada
los ojos verdes de un antepasado perplejo
la luz de la sonrisa materna
la calle Saint Antoine del Marais
el río Itaqui visto desde una avioneta
un geoglifo del desierto de Atacama
un pasillo del Hermitage.
Las mujeres de la bonanza
acariciaron el cordón umbilical y susurraron:
Vamos, ya es la hora. Acaba de amanecer.

Carmen Garrido

Garum.
Poesía Devenir, 2011.
Premio Nacional de Poesía 'Fundación Cultural Miguel Hernández' 2011.

jueves, 4 de julio de 2013

Un poema de Francis Ponge




Los árboles se deshacen en el interior
de una esfera de  niebla


                                      Entre la niebla que envuelve los árboles, las hojas le son ro-
                                      badas; las mismas que, desconcertadas por una lenta oxida-
                                      ción y mortificadas por la retirada de la savia en provecho
                                      de las flores y los frutos, desde los grandes calores de agosto ya
                                      estaban menos unidas a ellos.
                                          En la corteza se labran regueros verticales por donde la
                                      humedad es conducida hasta el suelo, desinteresándose de
                                      las partes vivas del tronco.
                                           Se dispersan flores, se desprenden los frutos. Desde la
                                      edad más temprana, el abandono de sus cualidades vivas y
                                      de partes de su cuerpo ha llegado a ser para los árboles un
                                      ejercicio familiar.

                                      Francis Ponge

                                      La soñadora materia.
                                      Galaxia Gutenberg, 2006


martes, 2 de julio de 2013

Un poema de Ray Bradbury




CONOCER LO INSONDABLE ES LO MÍO




Conocer lo insondable es lo mío.
Mi trabajo, refinar la sangre,
descubrir lo bueno y lo malo en ella,
qué se oculta en el glóbulo veloz,
qué vive o muere o perdurando
entrega la llave bajo la que se esconde lo benigno.
Ni lo sé, ni consigo averiguarlo, por eso intento
que con palabras brinquen los faisanes;
y al momento vuelan
con el fin de que los piense aún con más palabras, que describa
                                                                                   [sus alas;
y entonces todo hierve y tararea.
Con qué palabra nombro al colibrí,
con cuál a la libélula;
para el humilde mar, la arena, el viento, el cielo
¿qué pareado de alejandrinos busco que lo empareje toda a la
                                                                                   [primera?
¿Hago un molde del prado para clonarme como el trigo,
o divagando con lo alto de una colina en mente me sumerjo
                                     [en la profundidad de un mar de trébol
que bramando lucha por mantenernos a flote a mi alma y a mí?
Cuando las palabras duras como pedernales bombardean, mi
                                                            [mente lo dispersa todo,
consigue que florezca el día e incrusta destellos en la noche.
Pero si estornudo, el soplo más ligero muta en muerte,
y pierdo los sueños que anidan en árboles y matorrales,
a no ser que me imponga silencio y un paso sigiloso.
Todo está muerto o muriendo. A un rápido ladrido pretencioso:
desbandada. Muy bajito
dice el Hermano Zorro: ¡Escucha, hijo, es así!
Dulce caminante de palabras, ocúltate, ocúltate!

Ray Bradbury

Vivo en lo invisible.
Nuevos poemas escogidos.
Traducción y Prólogo de Ariadna G. García y Ruth Guajardo López.
Editorial Salto de Página,  2013.


lunes, 1 de julio de 2013

Un poema de Birgitta Trotzig




en el hielo

           Hielo, la calle gris resplandece de hielo, labios y
                 cuerpos, sombras vacías. Bajo el presente duro y brillante, 
  aquí y ahora, subyace otra cronología, la negrura
              atemporal, el otro estrato, el depósito de las raíces de la 
                                 muerte.

                                 Birgitta Trotzig

                                 Contexto. Material.
                                 Visor, 2005.




miércoles, 19 de junio de 2013

Un poema de Juan Carlos Mestre



LOS HÉROES


Después de la muerte no quiero disculpas ni regalos
escribe en la pared Madine Soley y nadie la ve.
El niño de agua sale de las gotas de cera
los dragones de los grabados antiguos
se convierten en perrillos falderos y nadie los ve.
Detrás del cobarde huye la mentira
escribió alguien antes de ser devuelto a la tierra
y el camino es entonces camino aunque nadie lo ve.
Por la Avenida de los Presidentes con la 15
pasan los autobuses llenos de gente hacia Guanabacoa.
El pez no sabe que existe el agua
el dueño oculta su mano.
Honrar honra, dice una placa
y nadie, lo que se dice nadie, los ve.

Juan Carlos Mestre

La bicicleta del panadero.
Calambur, 2012.
Premio Nacional de la Crítica 2012.

martes, 18 de junio de 2013

Un poema de Anne Sexton



EL RIESGO

Cuando una hija intenta suicidarse
y la chimenea se cae como un borracho
y el perro muerde su cola
y la cocina vuelca su brillante tetera
y la aspiradora se traga su bolsa
y el inodoro se lava con lágrimas
y la báscula del baño pesa el fantasma
de la abuela y las ventanas,
esos trozos de cielo, capean el temporal como barcos
y la hierba baja hasta la entrada
y la madre se acuesta en su cama de matrimonio
y se come su corazón como si fueran dos huevos.

Anne Sexton

Poesía Completa.
Linteo Poesía, 2013.

martes, 11 de junio de 2013

Un poema de Edgar Lee Masters



BERT KESSLER


Herí a un ave en el ala
aunque volaba contra el sol poniente.
Pero nada más sonar el disparo, remontó el vuelo
más alto y más alto entre las astillas de luz dorada,
hasta que, vuelta panza arriba, con las plumas revueltas
y un poco de plumón flotando en torno,
cayó como una plomada sobre la hierba.
Fui hacia ella pisando entre la maleza
hasta que vi una salpicadura de sangre en un tronco cortado
y luego la codorniz, que yacía junto a las raíces podridas.
Alargué la mano y sin que viera zarza alguna,
algo me la pinchó como con un aguijón y me la adormeció.
Entonces, en un segundo, vi a la serpiente cascabel.
abiertos los pliegues de sus ojos amarillos.
la cabeza arqueada, echada hacia atrás sobre los anillos de la piel.
círculos de fango color ceniza
o de hojas de roble que se volvieron blanquecinas bajo
            capas de otras hojas.
Me quedé de pie, como de piedra, mientras ella se encogía
            y desenroscaba,
y cuando comenzó a arrastrarse por detrás del tronco
caí inerte en la hierba.

Edgar Lee Masters

Antología de Spoon River.
Bartleby Editores, 2012.

lunes, 10 de junio de 2013

Un poema de Ángela Figuera Aymerich




EL GRITO INÚTIL



¿Qué vale una mujer? ¿Para qué sirve
una mujer viviendo en puro grito?

¿Qué puede una mujer en la riada
donde naufragan tantos superhombres
y van desmoronándose las frentes
alzadas como diques orgullosos
cuando las aguas discurrían lentas?

¿Qué puedo yo con estos pies de arcilla
rondando las provincias del pecado,
trepando por las dunas, resbalándome
por todos los problemas sin remedio?

¿Qué puedo yo, menesterosa, incrédula, 
con sólo esta canción, esta porfía
llamando y escociéndome en la boca?

¿Qué puedo yo perdida en el silencio
de Dios, desconectada de los hombres,
preñada ya tan sólo de mi muerte,
en una espera lánguida y difícil
edificando, terca, mis poemas
con argamasa de salitre y llanto?

Volvedme a aquel descuido, a aquel sosiego
en que era dable andar por los caminos
pastoreando ensueños como ovejas.
Volvedme al ruiseñor de aquel boscaje.

Al vuelo de aquel cisne por el lago 
bajo la plata azul de aquella luna.
Volvedme a la andadura mesurada,
al tópico dulcísimo y sedante
de un verso con timón y cortesía
donde cantar cómo los bucles de oro
son cómplices del pájaro y de la rosa, 
porque eso, al fin, a nada compromete
y siempre suena bien y hace bonito.

Pero es en vano, amigos, nos cortaron
la retirada hacia seguras bases.

Están rotos los puentes,
los caminos confusos,
los túneles cegados. No sabemos
de cierto si avanzamos o huimos
dejando por detrás tierra quemada.

Y yo pregunto, vadeando a solas
un río de aguas turbias y crueles,
¿qué puede una mujer, para qué sirve
una mujer gritando entre los muertos?

Ángela Figuera Aymerich

Obras completas.
Ediciones Hiperión, 1986.

domingo, 9 de junio de 2013

Un poema de Jacques Prévert



PARA HACER EL RETRATO DE UN PÁJARO

A Elsa Henríquez


Pintar primero una jaula
con la puerta abierta
pintar después
algo bonito
algo simple
algo bello
algo últil
para el pájaro
apoyar después la tela contra un árbol
en un jardín
en un soto
o en un bosque
esconderse tras el árbol
sin decir nada
ni moverse...
A veces el pájaro llega enseguida
pero puede tardar años
antes de decidirse
No hay que desanimarse
hay que esperar
esperar si es necesario durante años
la celeridad o la tardanza en la llegada del pájaro
no tiene nada que ver
con la calidad del cuadro
Cuando el pájaro llega
si llega
observar el más profundo silencio
esperar que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel
después
borrar uno a uno los barrotes 
cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro
Hacer acto seguido el retrato del árbol
escogiendo la rama más bella
para el pájaro
pintar también el verde follaje y la frescura del viento
el polvillo del sol
y el ruido de los bichos de la hierba en el calor estival
y después esperar que el pájaro se decida a cantar
Si el pájaro no canta
mala señal
señal de que el cuadro es malo
pero si canta es buena señal
señal de que podéis firmar
Entonces arrancadle delicadamente
una pluma al pájaro
y escribid vuestro nombre en un ángulo del cuadro.

Jacques Prévert

Palabras.
Lumen, 1995.

sábado, 8 de junio de 2013

Un poema de Hilda Doolittle



39




Hemos recibido demasiados dogmas
y muy pocas garantías,

demasiados: mas no se ha demostrado
lo suficiente que esto, esto, esto

es herejía: sé, y siento
el significado que ocultan las palabras;

son anagramas, criptogramas
pequeños estuches adecuados

para incubar mariposas...

H.D.

Trilogía.
Lumen, 2008.

viernes, 7 de junio de 2013

Un poema de Louis Aragon



VUELVE A MÍ LA HABITACIÓN UNA HABITACIÓN QUÉ MÁS DA
QUÉ HABITACIÓN NO
No qué más da sino
Ésta no sé dónde no sé cuándo pero
Ésta en un umbrío hospital en el campo donde los árboles
Ciegan la ventana verdinegros una
Habitación en la que todo es polvo pasado noche nada
Se tiene en pie ni las sillas ni
La consola un velador la alfombra de través
Y la alta cama de edredones desgastados con la colcha blanca
Su cenefa de borlas arrancadas

Cuánto hemos o al menos yo he amado esta
Habitación

Cuándo pues en qué siglo qué año
Idéntico en todo a un reloj inmóvil del que es posible decir la
       hora y el minuto mas
Qué siglo qué estación
Acaso es posible saberlo

Tus zapatos junto a un sillón inquietos
La ropa caída por los suelos
Ya nada es más que un murmullo enorme en el límite del ser
Un loco y dulce cansancio al borde del sueño
Alguien habla fuera y eso es el silencio

Tal ves alguna vez pensé tal vez
Volveremos a recordar esta habitación en otro lugar
Qué importa dónde amor mío fuera del mundo

Pensé volveremos a recordar En una ciudad de clamores Al
        borde de una playa en la que el mar lentamente muerte
En un país de sol violento en vidrios rojos
En algún lugar de Alemania o en ese país de estatuas
En la linde de los bosques He pensado
Y héteme aquí hoy sintiendo de nuevo la caída
En lo profundo del lecho antiguo de una piedra y muy lejos






El grito

Louis Aragon

Habitaciones
Poema del tiempo que no pasa.
Ediciones Hiperión, 1982.

jueves, 6 de junio de 2013

Un poema de Josep M. Rodríguez



CRUDO


De tan negra
                     y profunda
la tristeza parece un pozo de petróleo.

¿Se formará también de aquello que está muerto?

Nos construyen las pérdidas:
instante
            tras instante
                               tras instante.

Así que no lo dudes,
reclama para ti
                        en este día
la lentitud del saurio,

la inocencia del fósil,

la oscuridad del hombre que imagina
el final de una cueva.

Deja de preocuparte por quién eres.

El árbol que no es bosque 
lo anticipa.

Josep M. Rodríguez

Arquitectura yo.
Visor, 2013.
XIV Premio de Poesía Generación del 27.