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domingo, 9 de marzo de 2014

Un poema de Sylvia Plath





¿Quién es este niño azul y furioso,
brillante y extraño, como caído de una estrella?
¡Lo mira todo lleno de cólera!
Se adentró en la habitación, con un grito en sus talones.
El color azul palidece. Es humano, a pesar de todo.
Un loto rojo se abre en su cuenco de sangre;
me están cosiendo con seda, como si fuese una tela.

¿Qué hacían mis dedos antes de tenerle?
¿Qué hacía mi corazón con este amor?
Nunca había visto nada tan leve.
Sus párpados son flores de violeta,
su respiración, suave como una polilla.
No le dejaré marchar.
No hay perversión ni engaño en él. Debe permanece así.

Sylvia Plath

Tres mujeres.
Traducción de María Ramos.
Ilustraciones de Anuska Allepuz.

Nórdica libros, 2013.