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miércoles, 30 de abril de 2014

Un poema de Andrés Catalán



concurrencia de lo irreconciliable

Desapruebo ese espejo innecesario:
para la nuca expuesta bastaría
el brillo simulado de un azogue
sin reflejo y sin rostro.

A qué este subterfugio de Gorgona.

Suficiente será la bien dispuesta
desnudez. Brilla, piel, un instante.
No tuerzas la cabeza, amor, no dejes
que el vuelo de un minuto te dibuje la cara.

Perfección, no ejecutes el giro:
yo no quiero saber qué conocen tus ojos.

Andrés Catalán


Ahora solo bebo té.
Pre-textos, 2013.
XIV Premio de Poesía Emilio Prados.