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lunes, 4 de agosto de 2008

LOCURA






Al muchacho de la playa


Se pasea por la playa,
apresurado hacia la orilla
intenta contagiarse
de la libertad de las olas
esboza una sonrisa
de luna incomprendida.


La arena golpea su pecho
dirige su mirada
hacia un horizonte
que sólo divisan
aquéllos que abren los ojos,
a pesar de la sociedad.


El mar es un extraño mundo
en el que la anarquía
envuelve los océanos,
si eres tiburón
te respetarán en el barrio
si eres una mojarra
acabarás siendo engullido,
la diferencia de ser distinto
a veces no estriba en el tamaño.


Empapado por cristales
de sal derretidos
se dirige hacia la arena seca,
allí el sol yace sediento,
le espera una toalla,
pero no cualquier toalla,
un grupo de jóvenes se ríe,
no comprenden la soledad
que provoca una playa vacía
en el interior de su mente.


Intenta llamar la atención
de unas jovencitas
que tuestan sus pechos al sol,
admirado por la presencia de ellas
advierte que la normalidad
apenas es un puñado
de granos de arena
que golpean la cara
cuando el levante acecha.


De nuevo se apresura hacia la orilla,
juega con el agua,
tiembla al enfriarse su cuerpo,
intenta captar la atención
de un grupo de muchachos
que pegan patadas a un balón,
pero pasa inadvertido,
los ángeles no tienen sexo,
los humanos creen que practican sexo,
corre hacia la arena seca.


Intenta escuchar la conversación
que el grupo de jovencitas mantiene,
probablemente daría todo lo que tiene
por poder intercambiar unas palabras,
pero sabe que no es posible,
es un polizón en un barco a la deriva,
una gota de agua en el desierto,
un murciélago al amanecer.


Pasan los minutos
de nuevo seca su tiritera,
respira de forma preocupante,
de nuevo intenta acaparar
la atención de la gente.
Pero ¿Qué es la gente?
Multitud de puntos
en una panorámica de realidad,
impresionados por ver
que entre tantos puntos
puede existir un guión.


Ha dicho en su casa
que va a la playa con unos amigos,
no ha mentido,
los peces, las olas, las rocas,
la espuma, el mar, el viento,
son sus amigos,
habla con ellos,
intenta decirles que existe,
que está vivo,
las niñas se ríen de su propia ignorancia,
se creen sabias,
pero sólo son un trozo de carne
horneando una mentira con forma de mujer.


Los jóvenes de su alrededor
recogen las cosas,
se marchan a tomar un café,
él sabe que no puede ir con ellos,
es distinto,
porque los distintos son los normales,
ve cómo poco a poco van abandonando la playa,
por momentos entristece su cara,
su gesto se tuerce,
el alma es en estos momentos cuando
nos muestra que puede existir,
el pellizco en el estómago es tal
que se desangraría un cuerpo.


Gira su cabeza una y otra vez,
la agacha,
observa el transcurrir de la juventud
por el paseo marítimo,
ellos y ellas se percatan
de la mirada de él,
pero no se inmutan,
el vacío es un abismo
de razón y desazón,
la única verdad es el movimiento.


Triste, cabizbajo y herido
se dirige hacia la orilla,
es el tercer baño
en menos de diez minutos,
intenta purgar su estado
de enajenación,
sólo quiere un amigo,
no pide nada más,
no entiende el motivo,
no sabe por qué el aire
se cuela en su cabeza,
le habla y le contagia
de un silbido de paz
y un rubor de brisa extraña.


Divisa a otro grupo de muchachos,
traslada su toalla, su silla
y su ilusión justo detrás de ellos,
parece temer la soledad.
¿Y quién no?
Busca sentirse arropado
por un muro humano
que combata el viento
en su cabeza,
que lo resguarde,
la protección de la carne,
el calor de la comprensión,
intercambiar una mirada,
ansía la complicidad de unos ojos,
a pesar de las estrellas.


Los castillos de arena
son sueños inalcanzables
para algunos,
él ya tiene arena
y entre las comisuras
de sus labios
esboza un castillo de deseos,
está solo,
a expensas de la bondad del mundo,
enajenado mundo.


La orilla puede ser el principio o el fin
piensa,
los veranos que son de alcohol y fiesta,
para unos,
para él sólo son meses de estío seco,
salado sabor de boca cerrada,
sediento de necesidad,
quizá debió nacer pez,
de esos que se muerden la cola.


Las boyas están en el mar para señalizar,
él no comprende el porqué de su existencia,
su búsqueda de la comprensión,
la extraña fluidez de pensamientos
concatenados que inundan su mente,
probablemente el sueño de su noche,
el pensamiento de la vida,
la razón de su mirada,
la voz callada de su boca,
son la lucha de su día a día.


La playa torna en desértica fotografía,
el sol dormita su ocaso,
las gaviotas bajan a la orilla,
él busca el vuelo de las estrellas,
pronto se colgarán del cielo,
después de tanta sed,
no entiende el porqué
de la marea,
un sube y baja,
que ojalá subiera sin cesar
y lo engullese hacia las entrañas
de la salada claridad.


El sol duerme bajo el agua,
la luna llama al mar,
se pregunta ¿Qué será la locura?
Eso que llaman locura,
el peor o mejor de los males,
dicen que no tiene cura
que el viento azota su mente
y que forma parte de los golpes
que las olas provocan en los mares,
sin saber que la locura no es una enfermedad,
es un don,
algo que muy pocos saben.

Nacho Montoto

viernes, 1 de agosto de 2008

Fósil


Pisamos sobre antiguas pisadas,

tocamos los árboles que plantaron

nuestros antepasados.

No nos importa, sólo el hoy.

Las antenas transfiguran el paisaje,

nuestros ojos creen que el cielo es azul,

realmente lo creen.

Culpable: el sol.

Una pareja conversa en una terraza,

al mismo tiempo, millones de usuarios

abren sus ventanas en la red.

Decir amor es tan sencillo

como frugal es sentirlo.

Las ruedas de los coches

acarician el alquitrán.

Nuestras manos golpean teclas

a ritmo de latido.

Frío el corazón,

sólo nos quedan las caricias,

tan antiguas como las manos

de los hombres que plantaron

el primer árbol.

Dichosos aquellos

que dieron el primer beso.



Ilustración: Nacho Montoto

jueves, 31 de julio de 2008

Por soñar



Y pídele a Dios que nos pille confesados. Tu hija no duerme por las noches. Tiene miedo. Los ángeles no custodian su cama. Cuatro gatos negros protegen su sueño. La sábana. Siempre la sábana. El temor a que tiren de ella. Nuestra estirpe alimentaba a sus hijos con leche condensada. Luego, extrañamente, todos morían cerca del mar. O al menos eso cuentan nuestros mayores. El miedo es un vacío en el estómago. Creer que tienes una enfermedad es una enfermedad. La última vez que pronuncié tu nombre lo hice entre lágrimas. Lucía un sol espléndido. Hacía frío en la calle. El cielo era azul. Y las hojas cubrían las losas del parque. De nada sirvieron los abrazos. Tampoco los gestos de cariño. Todas las noches el mismo sueño. El mismo sueño. Y en ese sueño ya no estabas. Ya no estabas.

Imagen: Tim Burton

miércoles, 30 de julio de 2008

Escenografía del disparo


Uno, dos y tres,

La pistola, la bala y la herida.

El temblor, el desvanecimiento y el túnel.

Uno, dos y tres.

lunes, 28 de julio de 2008


Allí sentados

se endulzan los brazos

Sumidos en el letargo

sobre el sueño de una aguja

Así son las relaciones


domingo, 13 de julio de 2008

Llamada vespertina

Clara tiene tres años,
todas las tardes llama a su tío
para demostrarle que ya
ha aprendido a pronunciar su nombre,
luego, le despide con un beso
que pronuncia aún mejor.

martes, 8 de julio de 2008

Y así se suceden los días de Amina


12:00 h: Silencio
13:00 h: Silencio
14:00 h: Silencio
15:00 h: Silencio
16:00 h: Silencio
17:00 h: Silencio
18:00 h: Silencio
19:00 h: Silencio
20:00 h: Silencio
21:00 h: Silencio
22:00 h: Silencio
23:00 h: Silencio
24:00 h: Silencio
01:00 h: Silencio

martes, 24 de junio de 2008

Paisaje 4

Por las noches frecuento algún suburbio,
siempre el mismo suburbio: pesadilla.

En los primeros días de verano
los cuerpos sudan más de lo normal
provocando la deshidratación
pogresiva de todos nuestros sueños.

En la calle suena el mismo motor
de todos los veranos, siempre el mismo.

El insomnio es un estado vital.

jueves, 19 de junio de 2008

Paisaje 3


Hoy el sol luce enérgico,
las nubes parecen estar pegadas
a una cartulina.
Mientras la tristeza
es una hilera de silencio
del que brotan vacíos,
el surco permanece en la tierra:
la herida.

miércoles, 18 de junio de 2008

Y tendrá sus ojos


La última lágrima de Pavese

comparte con las de Pizarnik y Plath

el dulce sabor de quien elige a la muerte

como compañera de cama

la noche antes de partir:

toda una declaración de amor.

lunes, 16 de junio de 2008

Paisaje 2


Un libro: cosmología esencial,
un teléfono nokia 6230,
una botella de agua de 125 ml.
Un iPod de 4 Gb, suena:
When the sun goes down (Arctic Monkeys).
Son las 19:45 h p.m.
Restan 15 minutos para el beso en el andén.

domingo, 8 de junio de 2008

Paisaje 1


Una espesa niebla lo cubre todo,
algo sucede ahí fuera.
El río avanza grisáceo.
Invadiendo los caminos: el cieno.
Los girasoles duermen tristes,
esta primavera se olvidó de elllos.
Trenes oxidados atraviesan
esta densa capa de silencio.
La imagen es dantesca, desconcertante.

lunes, 2 de junio de 2008

El pasajero

Un paraguas entre sus piernas,
mira hacia ambos lados,
apenas abre los ojos,
sostiene con sus manos
una barriga centenaria.
Escucha la conversación
de los viajeros que esperan el tren.
El suyo, se aproxima a su destino.

viernes, 23 de mayo de 2008

Morfinemas

Y se marchó: la voz
Insomnio: horas negras
Tiran de tu sábana: fantasmas

En un papel: el dolor/ deja de ser dolor/cuando se hace insoportable

Tiran de tu sábana: recuerdos
Insomnio: noches de cera
Y se marchó: su olor

miércoles, 21 de mayo de 2008

TEMA 6

Tema uno: Violencia de género
Tema dos: Terrorismo
Tema tres: Adicción
Tema cuatro: Inmigración ilegal
Tema cinco: Prostitución
Tema seis: Calma

sábado, 17 de mayo de 2008

TÚ, YO, ÉL y el que será (Viscelánea)


Niños: cinco piruletas: sus dedos: uñasmiel.
Niña-pez: poema: infantil delirio.

Primavera: flores.
Caramelos: niños.

Niño arrugado
envuelto en celofán.
Niño de papilla: verso de leche.
Niño amniótico: sonrisa de ecografía.
Niños de ceniza
en el aire o en el mar.

Niños de papel: ojos de cartulina.
Niños de pegamento: lengua de fixo.
Niños a la deriva: cunas de olas.
Niños plagiados
por otros niños: pétrea sonrisa.
Niños envenenados: cuentos de hambre.

Niños: sonrisas irisadas, bocas de algodón.
Niños de piernas serpentinas.
Niños bizcocho: dientes merengue.
Niños galleta: sabor a té.
Niños de eco profundo
y envés rosado.
Niños mendigando felicidad: risas por monedas.

Niños estrella: cometas encoladas.
Niños desierto: cielos inventados.
Niños pupitre: lápices de colores.
Niños que son niñas y juegan a ser niños.
Niños sin caparazón engullendo sus tortugas.
Niños que nacen y mueren en niños.

sábado, 3 de mayo de 2008

Poesía al margen (I)

Siguiendo el camino de baldosas grises
encuentras la senda que perdiste
apurando los pasos doblados
llegarás al cemento compacto
Sueño de alquitrán
La carretera
señalizada por los accidentes
1,0 en el alcoholímetro
Una calada más
la última antes de despegar

****
Las autopistas manchadas de hombres

jueves, 24 de abril de 2008


Un placebo a punto de reventar
bajo el sofocante calor del sol: el vacío es un agujero negro.

Es la superposición de materia
bajo una infinitesimal fórmula
que nos propone un atisbo de luz
circundando los márgenes del cosmos.

De ese mismo agujero pueden brotar residuos, galaxias, planetas, mares.

Los niños abonando los jardines,
árboles henchidos de ceodós.

A ambos lados de la acera, calzada
con sus tacones de fina aguja: ella,
deseando la espalda que arañar
siempre tan libertina, golfa, caliente,
a la espera del último autobús.

Por cada insulto: una declaración,
amor hermético.

He visto amargamente a vuestras madres
llorar desvencijadas por las calles
buscando el consuelo de alguna voz
que sacie la rémora del recuerdo.

Las plazas se yerguen entre las casas,
la fuente derrama sustancias agudas
que se pudren junto a los arriates.

Un linfoma tejiéndose en la piel
es un músculo de agua que se evapora
en la mente de un enfermo aprensivo.

Grises ratas con plumas sobrevuelan
los límites de tu cuerpo oxidado,
un quiero y no puedo habita en tu vientre
provocando el aborto de tus días.

Desde el cielo contemplo cómo el río
es una lengua que atraviesa tu estómago
estancando en tu pecho su saliva: agua putrefacta, vómito animal
cuya bilis absorberán los peces.

Ellos brindarán con champán rosado
cuando certifiquen tu defunción.

(De Ciudad Caín, inédito)

lunes, 21 de abril de 2008

Popema


Colores en un jersey,
colores chillones en un jersey,
gafas ambiguas de pasta negra
y escarabajos corriendo patillas abajo,
fascinante eclosión de fanta de naranja.
I´m a Loser…

domingo, 20 de abril de 2008

Rose



Sus ojos se deslizan por el cuadro,
me miran, me tocan.
Desprenden dos gotas
que acarician sus mejillas.
El temporal de lágrimas no cesa,
alimentan la piel del sentimiento
que se clava en los párpados.
Dos ríos rumbo a su boca,
labios rojos cortando una sonrisa.
Parece que llora el alma de una rosa
pero se está tejiendo un corazón
a golpe de lágrima.
Corazón de rosa cuyas espinas
conforman el esqueleto.
Delicioso beso desde las entrañas.
Sueño de ternura, sangre y sudor.
Una delicia.



Ilustración: Rose (Mark Ryden)

jueves, 17 de abril de 2008

Colada


Mientras recojo la ropa tendida

me recreo con tu ropa interior.

Observo los colores estampados,

las manzanas, las fresas, sus dibujos.

Es tan excitante hacer la colada

que desde que te mudaste a mi casa

esto se ha convertido en un ritual.

domingo, 13 de abril de 2008

IDEM


Una sola especie.
Lo mismo es lo uno que lo otro.

Ilustración: Nacho Montoto

domingo, 30 de marzo de 2008

[EXISTENCIALISMO]

Mirar: Encender los ojos, la luz en la retina.
Respirar: Sentir el agua en los pulmones.
Sentir: Acariciar una fibra nerviosa.
Vivir: Habitar la corteza terrestre.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Un poema de David Leo García

RESACA


Aunque el dolor existe más allá del diagnóstico

y vivimos también sobre la música

recién cortada, voy a especialistas.

Quiero saber qué es esto que del pecho

se extiende hasta el costado, que incluso en ocasiones

me paraliza el brazo izquierdo.


El médico investiga mi dolencia,

le robo el aire a su consulta, ausculta

mi corazón, aspiro, espiro, quiero

decir que pare. Seguirán

presentándose estos síntomas

cuando yo sea tierra.

Dice incluso

que es muy común

este dolor del hombro

que da hasta las rodillas, que los hombres

que lo tuvieron fueron muchos. No

cabrían

en el hogar

que habito a todas horas.

Satisfecho el doctor en su escritorio

dará en caligrafías inclinadas

su resultado de la revisión

y escribirá su nombre.

Hay otra firma

para la causa de alargar mi vida.

Que llamen al siguiente. Enfermo a casa

me vuelvo, esclarecido. El duplicado

se quedó allí, el recibo de mi fiebre,

lo que han sacado en claro de lo oscuro

de mis entrañas largas. Y allí queda:

un folio al que hacen hueco otros papeles,

día de hoy con la insania de otros días,

dolor arrinconado entre otros tantos.

(David Leo García, DEMANDA DE SOL,Málaga 2007,

Publicaciones de la Antigua Imprenta del sur)


lunes, 24 de marzo de 2008

Un poema de José Daniel García

Como un ángel que escapa de la nieve
despertamos del coma, instante hermoso
que hermanas a los vivos con los muertos.

Los párpados oscuros fragmentaron
el núcleo carcelario de los ojos.
La luz fundió los restos del acero
inoculando vida a las retinas.

El blanco de las sábanas, las rosas,
la mano de la madre, los goteros...
Todo era novedad. Todo memoria.

Sin embargo, los cuervos regresaron,
percutores de ébano y saliva.
El rumor de crisálida cesó.


(José Daniel García, COMA, Premio Hiperión 2008)




miércoles, 19 de marzo de 2008

Historia de una razón crítica (I)

Empezar un libro por “no dicen” es un peligro al que se expone cualquier autor. No dicen las lenguas abisales que el mar lo inundará todo. Esto no es un ensayo, tranquilidad. Cuando a las seis de la mañana suena el reloj, en lo último que una persona piensa es en poesía. Corre aprisa hacia el baño, se lava la cara, o bien se ducha, se viste, y corre a tomarse un café. Después de todo eso se apresura al baño y hace de tripas, no de corazón. Luego, baja las escaleras y se dirige rauda y veloz hacia su centro de trabajo. En ese intervalo de tiempo le ha dado tiempo a pensar cómo quedará su equipo de fútbol en las semifinales de champions, qué es lo que comerá a mediodía, cómo escaparse antes del trabajo y quién será su compañera de noche. Cada mujer que ha probado su cama tiene el nombre de una canción de The Beatles. Su preferida siempre fue Yesterday aunque dice que Help siempre le ayudó a pasar buenos momentos. Dejemos el ingenio a un lado. Para eso ya están los lobbies editoriales. Los escritores tienen, en su mayoría un gran problema de ego. No lo saben, pero su mierda tiene el olor universal de la mierda. La literatura es hoy víctima del marketing. El marketing es una chapa clavada en la solapa de una chaqueta. Hoy Góngora sería un Punkie de categoría y Quevedo, probablemente, el mejor perfopoeta del mundo. Desconfío de los eruditos que van construyendo analfabetos allá por donde imparten un taller de escritura. Sí, he dicho construir y no crear, para crear hay que ser sumamente inteligente, para construir sólo hace falta terreno y dinero. Sólo eso.

lunes, 17 de marzo de 2008

Un poema de Diego Vaya


ALGUIEN me ha entregado
unas pocas semillas.

Las sostengo, y hay algo que nos une
y que está por encima del instante
donde vamos cogidos de la mano.

Generosas semillas,
con qué firmeza arraigaréis en tierra,
ignorando el destino que os aguarda.


(Diego Vaya, EL LIBRO DEL VIENTO,
Accésit Adonais 2007)

lunes, 10 de marzo de 2008

Cambio climático


Entre legañas de estrellas y sábanas manchadas amanece cada mañana el universo. Delante de esta ventana, la misma ventana de hace treinta años pasan las personas ante mis ojos: el infiel de mi vecino, los niños que van hacia el colegio cogidos de la mano de sus madres o el profesor ansioso por sumergirse en el sujetador de Nieves. Un grupo de rumanos preguntan si es ésta la Europa por la que conspiraba Víctor Hugo. Las esquinas prostituyen la noche, jóvenes ávidos de cariño perdidos en la selva urbana. 0igo coches tras un reguero de polución. Motocicletas embriagadas: donantes en potencia. De madrugada escucho cómo gime la hermana de mi vecina asediada por su cuñado. El ladrido de un perro es el argumento más claro en esta espesa vigilia. Ya dormido, sueño qué sol despierta noches extrañas, días cotidianos de sexo trabajo y mentira. Una vida adulterada. Escuchada su voz, Rose se dispuso a tejer gotas de lluvia. En su alcoba el vacío: océano evaporado. La sal recubría sus labios. El deseo se pinta en una pared con el carmín de las cerezas que revientan contra el blanco impoluto de la virginidad. Conocemos la existencia del espasmo: un tsunami tangible, físico, que derrota el ansia. Tus labios tocan el calambre y no es por falta de potasio. Es universal el dolor que provocan las noticias. El calor del sol propicia un amor de escarabajos. Lo sabían, aquellos tibios gestos a miles de kilómetros se debían al zumbido de una mariposa. Hoy la ciudad huele distinta, charcos de lluvia rojiza. No importa la edad, el sexo ni el color: siempre ocurre. La habitación estaba desnuda, las calles llenas de puntos negros. El mar vaciándose lentamente, los vómitos del hombre en la orilla. Montañas escupiendo entrañas. Tu cuerpo era una quimera. Se estremecen las hojas del limbo, brotan clámides de sus tallos que anuncian primaveras secas en sus enjambres. Cielos polinizados por proxenetas esperando renacer en otro vientre. Pese a ello, un sorbo de plomizo cielo anuncia el instante: en los ojos irisados de la tierra observabais flores de aire, el estremecedor silencio de las lenguas dio paso a un bosque de agua: hojaspeces en un mar etéreo. Hoy secas del incómodo sopor ya las lenguas se van envileciendo y van pronunciando nombres en vano desgajando el sueño de las pupilas, durmiendo el gusto en el vulgar silencio que nos muestran dos párpados cerrados. Así transcurrían las noches a expensas de camas para descansar, aguardando la vigilia del hambre. Los ríos habitan cuerpos sedientos que se desmenuzan en sus orillas, convirtiéndose en suave y dulce limo. Tras una historia de acogida buscamos saciar la orfandad en el calor de los cuerpos, junto al vacío de los ojos. No te encuentras pero te sabes y eso es lo importante. Yacen desnudos en mitad del desierto, han muerto de frío a pesar de los cincuenta grados.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Vacío


El vacío, cuentan, se mide en el aire y es tan pesado como el aguacero. A pesar de todo, este vacío es rellenar agujeros de viento con la ausencia de un recuerdo. En cuanto a la voz de la calle, por más que la escuches, aun cuando por tenaz cantinela de medianoche, mas por que asome sus labios en las aceras, no dejará de ser suelo, en cuanto pisemos, en cuanto pises, su piel con la suela de los zapatos. He de decir que los pasillos de salud mental me recuerdan a las galerías de los museos: frescos, rostros oleaginosos, minimalistas, buscando la forma -el dibujo- dando ligeras pinceladas en busca de la primera y -acaso- la última obra de arte. Nos pasamos la vida respirando el humo de un tubo de escape. Tras los árboles se esconde la última orina de un perro, el arriate majestuosamente abonado, el olor del desodorante. Sudar es demasiado erótico pero eso ya lo sabías. Hoy vivimos presos de la horca: el nudo de una corbata, la faja desmedida, el estorbo, eso es, el estorbo de intentar ser, para no ser nada. Recuerdo a la chica del segundo bé: se quitó la camisa y poco a poco se vació el mundo alrededor de su cuerpo, ahogando la habitación con su ser. No sé qué será de ella ahora. El primer poema que te escribí fue algo parecido a un un alambique que me ayudase a destilar la última gota de ti que aún permanecía en mi cuerpo. Recuerdo los pasos que te llevaban a ese bar, los zapatos que se amoldan a tus pies, el sustento del mundo, el cimiento del edificio, cuida tu azotea –dijiste- recoge la ropa, vaya a ser que el viento se la lleve y te quedes desnudo ante los demás. Termino de escribir bien entrada la madrugada: estoy dormido, tanto, que casi no respiro. Me queman los ojos cuando miro tu fotografía. Mi tiempo es breve, el cigarro se consume tan rápido como tu sonrisa; ceniza: las comisuras de sus labios. Paseo por la calle y observo cómo abre las piernas aquella escultura para la mirada de los turistas, deseando que el sol caliente su marmóreo sexo, como mi vecina del quinto. Por la noche un río de farolas alumbra un parque de botellas junto a bazares de betún en latas de conserva -y a algunos les parece bonito -bajo el aroma de las heces -domesticadas- de sus perros. Definitivamente, Dios se equivocó de collar. Siempre la misma pregunta: ¿Estás? Sí, no, tal vez. ¿Vienes? Sí, no, tal vez. ¿Vas? Sí, no, tal vez. ¿Voy? Sí, no tal vez. Estoy. Esta mañana se ha caído un nido de aquel árbol ,nadie se ha dado cuenta, dos gorriones han perdido la vida, otra catástrofe natural,otra, otra, otra, otra, y los telediarios no se han hecho eco. Me parece que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, pero ya es jodido saber que la ficción y la realidad, a veces, muchas veces, coinciden. Ciertamente, no sé si son los días, las horas, los meses o los años. En esta cárcel los barrotes no pueden fundirse, sólo encerrarse en una esfera. Hay extraños momentos de miradas ecuánimes, rutilantes destellos púrpuras de ojos cristalinos. Existen horas muertas, vacías, ciegas, dispersas, en las que el sonido es un zombie de medianoche. Hace frío en la habitación, oigo la madera quebrarse, el aire juega con la cortina. No creo en fantasmas. Tengo mucho frío. Ansioso revolotea el gorrión, a punto de iniciar el último vuelo que le lleve a dar con el pico en la acera, el otoño poda los nidos con navajas de lluvia. Siempre supe que esa sensación que llaman amor no deja de ser un encuentro de extremos que se repelen pero que se necesitan. Como la vida y la muerte He aprendido que alguna vez nos rasgaremos las vestiduras. Besaremos la mano hiriente del que nos mata poco a poco, mas nunca reconoceremos nuestro error. Hoy sólo puedo darte lo que en mí ves, que es nada, sólo mis oídos y el calor de mis manos, lo siento, no tengo nada más que este vacío para compartir.

viernes, 29 de febrero de 2008

Datos personales (I)


De pequeño esperaba que llegase el día
en el que tuviese la edad suficiente
para vestir pantalón largo.
Mi madre no vio mis primeros cortes
de cuchilla de afeitar.
Al poco tiempo de comulgar
aprendí a ungir a los enfermos.
Hoy quisiera volver a los tiempos
de pantalón corto en los que unos labios
soplaban con cariño sobre la leche
para evitar la quemadura de mi boca.

jueves, 28 de febrero de 2008

Día de descanso



La mañana perfila atardeceres en los edificios,
deja puertas abiertas en la casa
para que el aire inunde las habitaciones.
Las calles amanecen desnudas
ajenas a la espina de la madrugada.
Encontré tiempo para asomarme al balcón.
Los viejecitos desfilan hacia las iglesias mientras
los muchachos serpentean hasta los portales.
Un grupo de niños columpian la infancia
bajo la mirada protectora de sus madres.
El viento pasea el rumor ciego del aire,
consuela las llagas abiertas de los días,
limpia el diminuto lecho que habita
las sucias palmas de nuestras manos.
Es el tiempo de los bautismos de ceniza y espinas.
De jóvenes besándose a las puertas de las iglesias.

jueves, 21 de febrero de 2008

Afonía

En los brazos podridos de Francisco
el destino era la felicidad
Al contemplarlos: el corazón hambriento de vuestras madres.

domingo, 17 de febrero de 2008

Sequía (Fragmento)

La última vez que vimos llover lo hizo torrencialmente,
tu madre quitaba aprisa la ropa del tendedero,

mi hermana lloraba histérica en la cuna

-presagiando el desastre-

las alcantarillas trataban de beber aprisa el líquido elemento,

las aceras desembocaban la tragedia hacia la calzada.

La última vez que llovió con similar violencia

se desbordó el río, colapsó el puente limpiando sus cimientos

y la pasarela en un mismo envite.

Por aquel entonces la ciudad alumbraba en sepia,

los hombres llevaban sombrero

y los burdeles tenían un dulce acento francés.

Las lenguas de los ancianos avisaron primero.

Cuando evocamos el último diluvio
tu abuelo no sabía que ya había firmado

el fin de nuestra existencia, la sentencia de muerte.

¿Recuerdas qué felices éramos cuando flotábamos en aquel líquido amniótico?

miércoles, 13 de febrero de 2008

Gift of birthday

Cuando un hombre despierta solo,

no muy lejos, en otra cama,

hay una mujer que sueña desnuda.

No sabría explicarlo, pero bien sé que

cuando mira a los ojos lo hace sin maldad

y da gusto encontrarse con ellos.

La locura es más mujer en sus labios,

en la violencia de su sexo reside su miedo.

Bajaba de la bicicleta, llovía,

pero el agua no oxidaba su olor.

Tocar sus manos era tarea difícil,

no presumo de buen tacto

pero sí de corazón caliente.

Presiento el sabor fresco de sus labios

como la mordedura a una manzana.

No sé si escribir un poema

o beberme una copa de vino a su salud.

La echo de menos, por no haberla tenido,

no duermo bien y dejé de rezar a los once años

por lo que no escupiré plegaria alguna.

La he buscado en mi cuerpo,

intenté acariciarla con mis dedos

pero nunca pude, sólo la toqué.

Los ojos como túneles.

Sus labios de espino provocan

una dulce herida al besarlos,

dejando como cicatriz un lunar rojo.

Cruzó la calle una tarde y desde entonces

sigo persiguiendo el fantasma de su sombra.

Ella: una llamada los domingos al anochecer.

Aquella noche brotaron raíces de mi pecho.

Por los parques la han visto pasar

derramando fresas de las manos

y cuentan que su voz, al hablar, sabía dulce.

martes, 12 de febrero de 2008

Nightmare


No te escondas, no por más tiempo. Las ventanas dejan entreabiertos sus postigos.La madera se agrieta tan rápido como la piel de una madre. Un río de pelusas bajo tu cama muestra el camino hacia la soledad. La luz del pasillo no alumbra como hace veinte años. Las paredes manchadas de gotelé conforman lágrimas de cal. El silencio va tejiendo un aneurisma en tu lecho que provoca el más eterno de los sueños. Brotan gélidas raíces del suelo que abrazan violentamente tus piernas. La oscuridad provoca dulces llagas en las comisuras de los labios, calma las bocas hambrientas del deseo licántropo de la madrugada. Si miras fijamente al techo su vacío perforará tu mirada, tus ojos como túneles intentarán buscar la luz, pero no te escondas, no por más tiempo, ya no es necesario.


Ilustración: Nacho Montoto 2005

lunes, 11 de febrero de 2008

Campaña electoral


Bajaron por la calle con las manos bañadas en sangre

Los puños cerrados y los labios carcomidos

De sus bocas brotaban riachuelos de polillas

Mas esa sangre era agua manchada

Las niñas corrían despavoridas hacia sus casas

Los ancianos lloraban aterrados a su paso

Aquellos dos hombres de ojos tullidos

Agonizaban tendidos en las aceras

Sus huesos besaron violentamente las baldosas

Las palabras se derramaron en las alcantarillas

Horas antes gritaban a dúo al viento

Sin ninguna pulcritud sus vanas promesas

miércoles, 6 de febrero de 2008

martes, 5 de febrero de 2008

Kyoto no nos quiere


No podré asistir al suicidio del sol entre los dientes de las azoteas. El silencio me produce tal ansiedad que mi garganta se va secando, se agrieta y finalmente me ahoga. No busquéis dentro de mí, sólo tengo este vacío por compartir. Miles de personas acuden en silencio a las salas de cine en el más absoluto de los silencios. No robéis mi tiempo lo necesito tanto como el río al agua. Mi abuelo era una buena persona, mi madre también lo fue, los niños mueren de hambre, saciados mueren los hombres, en nuestros cuerpos fertiliza el carcinoma, comemos una dulce basura que revienta cada uno de los conductos que nos habitan. La última vez que lloró John Lennon fue a lomos de Yoko, pero eso no era lo importante, la bala, el cobarde, el hombre. Mis ojos necesitan una prótesis de plástico para poder diferenciar a hombres de mujeres. Lloré por la muerte de mi perro, pero nadie me vio, lloro cada día por la matriz, en el más espeso de los silencios. Mis huesos acabarán besando la misma tierra de Yahvé. Jugábamos en aquellos columpios y no necesitábamos más para ser felices. Mis hermanos lloran a destiempo. El líder es el antihéroe que cada día nos muestra el abismo hacia la felicidad. Tus ojos son hoy dos luciérnagas. Hemos amasado una bestia por cada latido que robamos al tiempo. Hoy tengo el miedo que se tiene al ver que la muerte puede producirse en cualquier instante y con los brazos podridos de caricias y mi boca herida por el silencio sólo puedo decirte que me será imposible asistir al suicidio del sol entre esos hierros que alimentan el tumor nuestro de cada día. Hoy nuestro sueño hiberna en una estación nuclear. Bien lo sabíamos ya: Kyoto no nos quiere.

lunes, 4 de febrero de 2008

Emergencia postcoital

Él: duerme plácidamente con sus calcetines puestos

Ella: busca desesperadamente sus bragas por toda la habitación

miércoles, 30 de enero de 2008

Droga

Toda sustancia química
cuyo consumo repetido
es capaz de generar
una dependencia psicológica.
Es sumamente peligroso besar
unos labios disfrazados de carmín.

domingo, 27 de enero de 2008

Borreguiles


A David González


Se meten en el baño aprisa

y buscan en sus bolsillos.

El espejo los mira:

Límpiate la nariz antes de salir

y pídeme otra copa:

Hoy esquiaremos juntos.


sábado, 19 de enero de 2008



Junta dos piruletas ruletas
de la fortuna tuna tuna tuna
nunca canté en la tuna no
yo no no yo no sé más que tú
tú tururú dos piruletas dos
dosifica el tiempo tu tiempo
al tiempo tiempo al tiempo
tú yo yo tú yo tú tú yo tuyo
junta dos piruletas dos ruletas
tú yo ruletas piruletas tú ná
de ná ná de ná de ná de tú
de yo te reto me retas caretas
tú yo dos piruletas junta dos
caretas dos piruletas tú yo
oye tú junta dos piruletas dos
y si quieres después me retas

lunes, 7 de enero de 2008

Winter


Paseabas tranquilamente, sosegada, por el camino de la gasolinera

A ambos lados de los arriates germinaban tus pasos

Bajo un cielo panza de burra brotaban mariposas blancas

Yo enfermo en la cama te buscaba tras las cortinas

Tus labioscorazón acariciando mi cuerpo

Los domingos eran festivos en nuestra cama ¿Recuerdas?

Una llamada al móvil: un latido de salud

Recuerdo mis labios secos, febriles de ti

Nuestro invierno: beso de nieve derretida en las mejillas


Ilustración: Nacho Montoto

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Pongamos que hablo de Madrid


Estamos tan vacíos por dentro querido amigo
que un día reventaremos de nada.

Ilustración: Nacho Montoto

lunes, 17 de diciembre de 2007

Coche 2 . T-200 (Madrid-Córdoba)


Coche: 2
Asiento: 3c
Edad:29 años
La he mirado a los ojos
y he podido verla columpiándose
en aquella plazoleta
con sus ocho años en las rodillas.

Coche:2
Asientos: 4c y 4d
Edad:41 años
Gemelos, pelo cano,
relojes dupont en sus muñecas zurdas,
la sonrisa marcada a ambos lados de sus labios.
Hombres de otros hombres.

Coche:2
Asientos:5c y 5d
Edad: 6 años y 43 años
Ella le enciende la luz de su asiento
para que dibuje sin forzar la vista,
madre soltera, los mismos ojos, los mismo labios:
Marta escribe la carta a su reina maga.

Coche: 2
Asiento:1b
Edad:67 años.
Suena el móvil:
-Cariño llego en media hora, sí, traigo el regalo de nuestro nieto.
Un beso fuerte, te quiero.
(Todo mientras lee con ojos asesinos la revista "interviú")

Coche:2
Asiento 1a.
Edad:28 años.
Escribe un sms:Peque, ya estoy camino de Córdoba,
te quiero mi nena, me encanta estar contigo.
Comienza a escribir un poema.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Retórica


-¿Te queda mucho?

-Un par de gotas.

-Ah, vale.

Ilustración: Nacho Montoto

lunes, 10 de diciembre de 2007

Advice


Cincuenta años

Como cada viernes

Juan sale del bar

Su mujer sigue en el centro de salud mental

Las deudas aprietan su cuello

Sus hijos trabajan en Londres

El recorte de personal lo ha dejado en la calle

Como cada viernes

La camarera se despide de él: Hasta mañana Juan

La vida perjudica seriamente la salud


Fotografía: Nacho Montoto 2007

sábado, 8 de diciembre de 2007

jueves, 6 de diciembre de 2007

martes, 4 de diciembre de 2007

lunes, 3 de diciembre de 2007

Ná-vIDá


Y de colgaduras engalanadas las calles repletas ilusiones y mentiras del Corte Inglés en la misma cesta, mientras en el Potosí los niños trabajan. Pobrecitos los niños, sí. Ya se acerca el frío, los tres camellos en la esquina, no hay pesebre que caliente la dura vena sin colgaduras, sin dinero, villancico de aire y el puto yanqui gordinflón ese tan sonriente y colorao, Siempre colocao. En el Sucre los niños trabajan, incluso en Navidad, y no son duendes del Polo Norte, menuda gilipollez, ni Pajes, ni pajas mentales, Tampoco son de Oriente, manos manchadas de Occidente, ¿Qué estrella será su perro guía? Luchando contra el viento, descalzos, en silencio sin guirnaldas para adornar su cobijo en un árbol son las minas su Belén, las lucecitas que se encienden y apagan: minas anti-persona. Estos son sus nacimientos, sin calcetines en sus pies, sin calcetín de regalos, ¿A quién coño se le ocurriría meter regalos en lugar de pies? Y nosotros que celebramos el adviento, advenedizas manos, insulsas bolas de nácar, para otros ilusión rojiza y verde de la navidad ¿Y los protagonistas de este bonito cuento? En los diarios, en las noticias, millones de euros en publicidad. Al carajo este divino cuento Lo tengo claro, de verdad: La Navidad al Arenal!