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miércoles, 19 de octubre de 2011

Un poema de Czesław Miłosz

Huida

Cuando huíamos de la ciudad en llamas,
En el primer camino volví los ojos atrás
Y dije: "Que la hierba cubra nuestras huellas,
Que en el fuego callen los vociferantes profetas,
Que los muertos digan a los muertos qué pasó,
Estamos destinados a crear un pueblo nuevo y fuerte,
Libre del mal y de la dicha que allí dormitaba.
Adelante". Y una espada de fuego nos abrió la tierra.

Goszyce,1944

(Tierra inalcanzable, Antología poética,  
Trad. Selec. y Prol. Xavier Farré. Galaxia Gutenberg, 2011)