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domingo, 18 de marzo de 2012

Me lo dijo Pepa

No me des tormento...  La niña liberal de nuestra España, una constitución para un imperio, una constitución para gobernarnos a todos. Oh Pepa de mis entretelas. La de la libertad de imprenta que hoy la impronta ha quedado en nada, muerto el Público se acabó la marcha... Oh Pepa, mi pequeña gaditana, la más bonita y galana, que se te ha puesto cara de Pepe. Tu cara, que de tan morena que eras ahora te has quedado pálida. Ay Pepita, mi Pepa...Que los niños y las niñas ya no conocen tu carita... 

Pepa, Pepita, Pepa, que a todos nos mirabas por igual. Si levantaras la cabeza...te rasgarías las vestiduras y nos volverías la cara, porque en estos doscientos años las cosas han cambiado a peor, la industria se ha liberado pero hacia el norte de Europa, las tierras siguen siendo de duquesas acomplejadas. Ay Pepa, Pepota, que no han querido ni lavarte tu vestido y fíjate, morenita, que en pleno siglo XXI, te conmemoras en un oratorio, como si nada hubiera pasado, mostrando la aconfensionalidad del estado y sirviendo de muestra a este magna mentira en la que hemos convertido tu historia bicentenaria.

Pepa, no me hagas sufrir, porque algunos han jugado contigo y yo lo he consentido y cuando han querido te han hecho una estética para goce de sus orgías económicas. Pepa, vivo de tu aliento, o de tu expiración, según se mire, porque a este paso serás Pepe, y lo recorrido quedará en el olvido y como te digo, te llamarán Pepe, Pepito o Pepote, porque no te engañes, aquí siguen mandando ellos. Pepa, hemos ido a peor, y pintan bastos y vastos serán los caminos para retomar la magnitud de tu nombre, Pepa. Que de los derechos y deberes de los ciudadanos sólo vamos a heredar las obligaciones, y entonces entonaremos el mea culpa, Pepa.

Qué lejos quedó aquello de Pepa, yo muero por ti. Ay, Pepita, mi Pepa, qué bien nos vendría que tu hija Lolita, la Piconera, estuviera entre nosotros en este tiempo, se le iba a caer la cara a más de un fanfarrón españolito de a pie. De esos que se jactan de banderas y escudos, de derechos y patriotismos y siguen sin hacer la o con un canuto. Ay Pepa, mi Pepita, que tú eras la bandera de este país, y ahora, ahora, ya ves, como una reliquia, como un fósil te veneran, y damos palmas por aquí. Pepa, Pepita, Pepa, menuda comparsa de país.