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domingo, 20 de diciembre de 2009

Flores y malas hierbas

Llueven silencios.
La chica pájaro se posa tras la barra,
bate sus alitas ante la atenta mirada del cuervo.
El poeta se acerca tras visitar el nido oscuro.
Comienza el espectáculo:
No sé ni dónde estoy -dice.
No me encuentro, es insomnio.
Ella, mientras tanto, pega patadas
a algo parecido a un balón.
Sí, es su propia cabeza.
Bienvenida al poema -dice el cuervo.
Al rato, emergen dos niñas chinas
como si se tratasen de dos setitas
a los pies de un pino (boletus).
La chica pájaro observa detenidamente
las antenitas que sobresalen de sus cabezas.
El cuervo pide otra copa,
saca, de entre las joyas que ha robado,
un saquito negro.
Vuela hacia el nido oscuro
junto a la lechuza y el hombre búho,
recitan al unísono el mismo endecasílabo.
Horas más tarde, sobre sus cabezas,
la onda expansiva del zumbido de una mosca.
Peter Fonda y Dennis Hopper ruedan esa escena
bajo los efectos del LSD.
Al mismo tiempo,
los ojos de la chica pájaro se pierden entre los raíles.
Bate sus alas.
El poeta pierde la noción del poema
mientras una paloma balbucea un poema de Keats.
El insomnio es un estado vital.