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jueves, 3 de noviembre de 2011

{EL CUENTO DE TERROR}

Volcaste agujas en su boca,
recuérdalo.

Entonces comenzó a escupir
gargajos metálicos, pesados e hirientes
como un punzón.

Todo lo que besaba
quedaba triturado
en apenas un instante, sus labios,
piernas, mejillas…

La lengua. ¿Recuerdas su lengua?
Músculo-colador.
Oscura red viscosa.

Sí, tú volcaste agujas en su boca,
para no escuchar más mentiras.

Luego, tras la mentira,
las lágrimas, pesadillas y el frío,
sobrevino la cruel tragedia:
tu vil mentira.

Al otro lado te espera, clavos en mano
y agujas en los dedos.

¿Entiendes ahora porqué
no debiste tirar la piedra?