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domingo, 17 de julio de 2011

Sueño rural de una noche de verano

Antoñito abatiendo nuestros cuerpos
de treintañeros
con sus balas de agua.

Un pueblo invadido
por rastas, caña de azúcar,
música y poesía. 

Al caer la noche
una luna llena,
blanca y gorda
como un pan de pueblo
asoma entre los cerros,
nos invita al sueño.

Un gallo nos despierta en Frailes,
anuncia la ventura del verano.

Antoñito se despide de nosotros
con su escopeta cargada de agua.

Good bye, adiós, ciao, au revoir!