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miércoles, 14 de julio de 2010

Déficit de estrellas



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El tiempo es una consecución de presentes, piénsalo. Una puesta de sol no deja de ser un fin. De la misma manera, podemos decir que el fin de las bocas es alimentarnos. Llamemos beso a ese alimento. Mañana, de ser mañana, ese beso, con casi toda seguridad, daría paso a un labio abierto: el alivio de nuestro miedo.

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Bien pensado, el fondo de pantalla predeterminado que nos propone Windows siempre es celeste. Si te pasas 12 horas ininterrumpidas observándolo crecerán nubes en tus ojos. Bien pensado, el fondo de pantalla que propone Windows es la variación de un cuadro del famoso pintor holandés, digamos que sería la deconstrucción de la noche estrellada sobre el mar. Labios de luz sobre un lienzo pixelado: azul noctívago. Cualquier fondo de pantalla predeterminado.

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La imagen de una aspirina C disolviéndose en un vaso de agua. ¼ de líquido elemento. Millones de microcápsulas de aire + ácido acetilsalicílico recorriendo nuestra laringe, camino del estómago para saciar, quise decir calmar, el dolor. El vacío inherente a esa cápsula de aire viene a ser el contenido de este poema.

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Todo se reduce a un fotomontaje, quiero decir, la única relación que logramos reconocer como nuestra es una reconstrucción de caricias que, si las sumásemos, darían como resultado el mejor de nuestros estados de ánimo. Esta dispersión táctil nos clasificaría, incomprensiblemente, como esporas.

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Lo novedoso ya está obsoleto. Sí, ahora. ¿Para qué las cerraduras si tenemos la domótica? Quiero decir, escribir(te) este poema a través de un teclado cuyo sonido que emite la membrana de su tecla es la BSO de nuestra relación. Más sencillo que enviarte una postal o ir a verte a cualquier sitio. Supongo que de ahí las dudas. De ahí la llave que cuelga de tu cuello. De ahí el ridículo axioma R+D=I. Donde relación más distancia es imposible. Es mísera esta expresión por no decir que está obsoleta.

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La reiteración lingüística del yo nos hace narcisistas. Narciso murió ahogado en su vulgaridad. En mi cabeza perdura la imagen de un paisaje kárstico camino de Almería. Excesivamente árido. Entiéndelo como una metáfora de ti.